Escribir para Sanar

¿Te gusta escribir?

Te voy a confesar que antes nunca había escrito … Ni siquiera un Diario cuando era pequeña!!

Es bien sabido que hay un tipo de terapia que es la Escritura Terapéutica, de la que, si quieres, un día te puedo también hablar..

Hoy, simplemente, te quiero compartir mi experiencia personal con la escritura; Cómo Yo la utilizo para,  primero comprender, desde ahí poder aceptar para por último poder soltar sanar.

Mi intención es compartir una herramienta que a mí personalmente me funciona, te invito a que, si te vibra, la pruebes y que una vez probada la tomes como tuya si te ha servido o la descartes si no te ha gustado.

¿Empezamos?

Yo era una mujer muy mental, muy racional ; Cuando empecé a trabajar en mí, me di cuenta que mi mente necesitaba “entender” para integrar y asimilar las cosas.

Así que cada vez que quería trabajar sobre un tema, lo primero que hacía… Bueno, vamos a pasar al presente porque es una herramienta que Hoy todavía utilizo muchas veces…

Como te decía, he cogido la costumbre de que cada vez que quiero trabajar en un tema en concreto, o quiero cuestionarme sobre algo, “googleo” palabras relacionadas y copio en un papel, en una libreta  (SIEMPRE A MANO) las definiciones que me llaman más la atención, que tienen más sentido para mi …

Y de una forma mágica mi mano empieza a escribir relacionando esas palabras con ideas, pensamientos, emociones , deseos, problemas, bloqueos,..

Los especialistas dicen que la escritura nos permite desahogarnos, desbloquear emociones, conocernos mejor e incluso expresar o canalizar emociones cuando nos sentimos bloqueados o desbordados.

Mi experiencia es que casi siempre empiezo en un sitio y a acabo en un sitio totalmente diferente y a veces incluso inesperado…

En ese «nuevo sitio», la que está hablando ya no es mi mente, para mí es mi corazón, es mi verdadera esencia… En ese sitio no hay Ego, no hay Orgullo, estamos simplemente mi corazón,  y Yo

Es el sitio donde está Nuestra Verdad, fijaos que no digo La Verdad, digo Nuestra Verdad… Es el Sitio donde se esconden nuestras heridas, bloqueos, miedos, frustraciones,.. y también NUESTRAS RESPUESTAS, nuestra fuerza, nuestro poder, que por Orgullo, Ego o ,llamémoslo como queramos, nuestra mente no deja salir…

Cuando estamos enfermos para poder sanarnos , lo primero que debemos saber es “Qué nos duele”, “Qué nos pasa” para poder explicárselo al médico.

Pues esto es lo mismo, lo primero que debemos saber es “Qué nos duele” “ Qué nos pasa” realmente para poder sanar; Digo realmente porque, a veces, con las emociones es un poquito más complicado, nuestra cabecita, nuestro Ego,  nos lo pone un poco más difícil y nos impide ver realmente DONDE está aquello que debemos sanar; Nuestro Ego simplemente nos quiere proteger y nos impide verlo porque da miedo, duele mucho…

Cuando conectamos con nuestro corazón, y lo escuchamos, todo es mucho más claro, mucho más simple y ahí estamos dando  el primer paso para empezar a SANAR.

Después de identificar esa fisura, esa herida quizás necesitemos ayuda externa: un terapeuta, un maestro…, pero otras veces solamente “escuchando” atentamente a nuestro corazón, hallaremos la respuesta, la solución.

Escribir para mi es como explicarle un problema a un amigo, la diferencia es que el amigo eres tú mismo; Seguro que te ha pasado alguna vez que estás muy preocupado, triste o enfadado por algo que te ha pasado y empezás a explicárselo a un amigo y a medida que se lo vas explicando esa preocupación, tristeza o enfado se van desvaneciendo, van perdiendo fuerza y antes de que tu amigo te conteste ya has encontrado una solución o lo ves desde otra perspectiva;  Ahí tu amigo no ha hecho nada, simplemente te ha escuchado..

Te propongo que la próxima vez que estés agobiado por algo, en vez de dejar a tu mente que rumie y rumie… Te prepares un té, un café, una copita de vino…  y cojas una libreta y un boli y escribas… Que escribas sin filtro, sin borrar, sin tachar, simplemente escuchando a tu corazón… Y cuando lo releas seguramente te llevarás una grata sorpresa!

¿Te animas? Si quieres cuéntame…

Con Cariño

Olga